Tres

  "... cinco, seis, siete, ocho...", así contó hasta mil el pequeño elfo y, luego, se dispuso a buscar a los demás.

    El juego del escondite de los elfos no es muy diferente al nuestro, salvo porque ellos suelen contar hasta mil, siempre se esconden en el bosque y no les cuesta volverse invisibles.

    Gorrito, el elfo de nuestro cuento, estaba un poco cansado de jugar siempre a lo mismo, pero, por democracia, y a falta de un voto, ganaba el escondite, y nunca conseguía enseñarles el juego nuevo, el cual se le había ocurrido de camino a casa hacía unos días. "Pues está bien", pensó Gorrito, "os encontraré a todos y podremos jugar a otra cosa". Suspiró, sabiendo cuan difícil era encontrar a los ocho elfos casi de una tacada.

    En media hora había encontrado a dos cerca del arroyo y un poco después a tres que merodeaban tras él, más invisibles que el viento; le quedaban, por tanto, tres. Estaba dispuesto a encontrarlos lo antes posible, no contaba doscientos dos años para seguir con lo mismo.
    Después de buscar y buscar, con los cinco elfos respirándole en el cogote, seguía sin hallar la solución al misterio, y quedaban diez minutos para que terminara el tiempo, y, si no daba con ellos, no podría enseñarles el nuevo divertimento.

    Gorrito estaba exasperado, desesperado y a punto de darse por vencido, cuando se le ocurrió una idea: Primero tenía que librase de Eco, Tufo, Bancio, Faldia y Traspo, luego ya vería. Corriendo, corriendo, colocó una añagaza en el hocico de sus amigos: "Tarta a las tres", gritó, y todo el mundo sabía lo que eso significaba. Los cinco elfos se marcharon deprisa al hogar de María Verde, sin percatarse de que era jueves y no era ese el día en que la elfo María Verde fabricaba tarta.
    El resto fue coser y cantar. En cinco minutos encontró a los tres elfos que le faltaban en la ladera de la montaña vieja.
    -Hecho. Mañana jugamos a mi juego -dijo Gorrito, haciendo hincapié en la palabra mi.
    -¿Y cuál es ese?- preguntó Salta, colocándose el sombrero.
    - Mañana -repitió Gorrito.
    -Lo que no entendemos es... -Tipo y Gata se miraron, y observando a Gorrito añadieron: -¿Cómo has conseguido encontrarnos?
    -Secreto, secreto -contesto el elfo-. Mañana.

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